miércoles, 8 de mayo de 2013


LAS TRES GRACIAS – Rubens





Las tres Gracias es un cuadro de Rubens expuesto en el Museo del Prado de Madrid, España. Está pintado al óleo y sobre la tabla, lo que remarca la relación del autor con la pintura flamenca antigua. El lienzo mide 221 cm de alto por 181 cm de ancho.  


Las Tres Gracias se llamaban Eufrosine, Talía y Anglae y eran hijas de Zeus y Eurymone. Siempre aparecen desnudas, defendiendo que la belleza no necesita cubrirse. Son las representaciones de la afabilidad, la simpatía y la delicadeza, respectivamente.

El pintor Rafael Sandio fue el que recobró este lienzo en el Renacimiento. Sin embargo, mientras que su cuadro se caracterizaba por un sentimiento de castidad, Rubens lo plantea desde el punto de vista de una belleza sensual. Además, también cambia la relación entre las tres figuras que están conectadas entre sí a través de los brazos, el velo y sus miradas. Además, también se pueden apreciar las flores de la guirnalda superior y del fondo del paisaje, que acentúan la belleza del conjunto. Por otro lado, el foco de luz que utiliza el pintor resalta el colorido de las tres gracias.

ANÁLISIS FORMAL:

·        Composición: Rubens pintó este tema en diversas ocasiones, pero solo una versión adoptó la forma tradicional de la antigüedad clásica: las tres figuras entrelazadas forman un pequeño círculo, de manera que una de ellas, da la espalda al espectador.

·   Color: el cromatismo del cuadro se fundamenta en el uso de tonalidades pálidas sin estridencias tanto en las figuras como en el fondo, dominado por los ocres y los verdes. Las tres gracias muestran un precioso color de piel humana fruto de la mezcla de rojo, amarillo y azul, los tres colores primarios.

·     Cuerpos: se caracterizan por la flacidez de sus carnes y la ampulosidad de sus contornos. Las mujeres, en primer plano, están o bien desnudas o se cubren pequeñas partes de sus cuerpos con gasas.
A las figuras femeninas predominan los trazos sinuosos, con la clara intención de acentuar la sensualidad de sus cuerpos rotundos.



·         Movimiento: se aprecia una gran delicadeza en el movimiento de las figuras femeninas, que parecen estar a punto de empezar a danzar, como indica el hecho de que todas ellas retrasen el pie izquierdo.

·     Disposición: la relación entre las tres figuras es mediante la conexión de sus brazos, el velo y sus miradas, es decir psicológicamente. Esto da una nueva unidad al grupo. La disposición de las Gracias forma un triángulo, estando la de en medio de espaldas con la cabeza vuelta y apoyada en sus compañeras.


·         Identificación: se dice que la Gracia de la derecha se identifica con la primera mujer del artista, Isabella Brandt; mientras que la de la izquierda se cree que era Helen Fourment, su segunda mujer que ya se retrató anteriormente. De todas maneras, otros expertos creen que los rostros de las mujeres son simples variaciones de su primera mujer.

·   Paisaje: en el fondo se observa un paisaje idílico, con animales pastando. La escena queda enmarcada por una guirnalda de flores, el tronco y alguna rama de un árbol y un Cupido con el corno de la abundancia bebiendo agua.



·  Significado de la obra: en la mitología grecoromana las Tres Gracias eran la personificación de la belleza, según Hesiode, Las Tres Gracias, Hágale, Eufrosine y Talia, eran hijas de Zeus y de la nimfa Eurinome, y presidian fiestas y banquetes en los cuales danzaban al servicio de los dioses, todos acompañados.

·        Función: este cuadro, al ser adquirido por el rey Felipe IV de España,fue subastado tras su fallecimiento, por ello tiene una función decorativa.

·    Influencia anterior y repercusión: Rubens creó un estilo propio, en el que recogió algunas de las propuestas más importantes de la pintura del siglo XVI e inicio del siglo XVII europeo. La fuerza cromática de la pintura veneciana de Ticiano de Veronés y de Tintorero; la lección anatómica i la fuerza compositiva de los trabajos romanos de Miguel Ángel y de  Annibale Carracci, y la luz de Caravaggio. Rubens tampoco olvidó la enseñanza clásica de la escultura grecoromana, de la que fue un admirador y coleccionista. 


Laura Navío y Rocío Rubio 

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