Discóbolo de Mirón
El Discóbolo representa el ideal de belleza griego de entonces. La tensión de los músculos del Discóbolo nos quiere demostrar la fuerza y la seguridad que debía tener el hombre ideal de la época. Ese hombre dedicaba gran parte de su tiempo al ocio, pero también debía saber defender su familia, saber la religión que debían seguir, etc.
EL ESCULTOR

Miron (nacido en Eleuteras,
ciudad situada entre Beocia y Ática) fue un gran escultor y broncista griego de mediados del s.V a.C
que tuvo una gran repercusión sobre el arte de la época clásica. Fue el
principal escultor griego de su tiempo, utilizando un “estilo severo”, y se le
puede considerar como el precursor de los grandes maestros del Clasicismo pleno.
Miron fue un pionero en el arte
del bronce. Trabajó fundamentalmente con este material, ya que es un material
superior al mármol que permite a los escultores crear esculturas más dinámicas
con detalles más limpios y definidos. Así, partiendo del bronce, el artista
creó las esculturas de atletas que, más tarde, le proporcionarían su fama
actual. Su principal innovación sobre este campo residió en su forma de plasmar
el movimiento, introduciendo una mayor perfección en la pose de los cuerpos.
De esta forma, sus obras más
famosas se caracterizan por las representaciones, muy esmeradas, de la tensión
de los músculos del cuerpo humano en movimiento al realizar un ejercicio
físico. Asimismo, también se podría destacar el realismo en sus esculturas de
humanos y animales.
A lo
largo de los años, se le han atribuido numerosas obras. Sin embargo, solo se le
han podido asignar tres con seguridad: el Discóbolo,
el grupo de Atenea y Marsias y el Anadumenos. Gracias a su obra, Miron es considerado un artista
innovador que intenta superar la inmovilidad característica del estilo arcaico
en la que vivió.
EL DISCÓBOLO
El discóbolo es una escultura
griega realizada por Miron en el año 455 a.C. que representa a un atleta en el
momento anterior de lanzar el disco. Esta escultura, perteneciente a la Época
Clásica, se realizó en bronce; actualmente no se conserva la original, pero se
han conservado copias romanas plasmadas
en mármol.
El término “Discóbolo” significa lanzador
de disco, uno de los deportes más tradicionales de la antigua Grecia. Cabe
decir que el deporte, en esta época, tenía una gran importancia en la sociedad
como símbolo de independencia, libertad y democracia, por lo que esta obra no es
sólo lo que muestra exteriormente, sino que comprende un alto contenido
político y filosófico. Ésta, es la escultura que representa las Olimpiadas de
Grecia; uno de los acontecimientos principales en la cultura griega.

Como hemos dicho antes, Miron es
conocido por la perfección con la que representa el cuerpo humano y el
movimiento. De esta forma, el Discóbolo representa el cuerpo en su momento de
máxima tensión y esplendor. Como vemos, todo el cuerpo está echado hacia delante
para proporcionar el impulso necesario para el lanzamiento del disco y el brazo
que mantiene el disco hace contrapeso con la pierna en la cual se apoya su otro
brazo.

Sin embargo, en contraposición a
la tensión y al movimiento del cuerpo, cabe destacar la expresión tranquila e
impasible del rostro que únicamente muestra una leve concentración; el
contraste entre las partes es de una magnitud considerable. Podemos explicar
este hecho en la forma en que, para los escultores griegos, era mucho más importante
la representación del cuerpo como arquetipo del ideal atlético que las
expresiones faciales.
Un hecho curioso y fascinante
sobre la construcción de esta escultura es que fue realizada sin partir de
ningún modelo. Miron rememoró las imágenes de las olimpiadas para esculpir el
Discóbolo en su perfección.
Rocío Rubio y Laura Navío.


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